El palabro de la semana: Empresa social

[email protected], ¡la innovación social está de moda! Si hasta la Unión Europea ha sacado una Guía para la Innovación Social, donde se sacan a relucir las iniciativas, casi todas ellas con un componente público, que sirven de paradigma en Europa. En dicha guía, se define la innovación social como el desarrollo y la implementación de nuevas ideas (productos, servicios y modelos) para cubrir necesidades sociales y crear nuevas relaciones sociales y colaboraciones. Incide, además, en que la innovación social describe el proceso completo por el que se desarrollan nuevas respuestas a necesidades sociales para mejorar los beneficios sociales. Vamos, nada nuevo bajo el sol.

Vayamos por partes, tradicionalmente se ha utilizado una clasificación basada en la forma de obtener ingresos (los ingleses son exquisitos aquí: earn o ganados frente a contributed o recaudados) y en el propósito (maximizar beneficio económico frente a maximizar el beneficio social) en la que se identificaban claramente: primer sector o sector privado, segundo sector o sector público y tercer sector o sector social o sin ánimo de lucro. Sin embargo, ya en el informe The emerging fourth sector de 1998, que recoge en el subtítulo “Un nuevo sector de organizaciones en la intersección de los sectores público, privado y social”, apuntaba la difusión de las líneas de separación entre estos sectores, especialmente entre el primer y tercer sector, hacia un lugar que daba en llamar el Cuarto Sector compuesto por organizaciones que persiguen fines sociales con modos de actuar más propios de la empresa.

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Tanto en la bibliografía, como en nuestro entorno, se pueden observar dos claras tendencias: un acercamiento a comportamientos socialmente responsables por parte de las empresas (responsabilidad social corporativa, ética, huella de carbono, gestión medioambiental, energías verdes, informes de sostenibilidad ambiental, transparencia, auditorías sociales…), como un acercamiento del tercer sector al ámbito empresarial (emprendimiento social, inversión privada, privatizaciones, contabilidad, eficiencia, transparencia, medición de impacto…).

Así, entre toda esta mezcolanza aparece lo que se ha venido en denominar la Empresa Social que podríamos definir como

Una organización que aplica estrategias de mercado para maximizar el beneficio social permaneciendo sostenible económicamente.

La propia definición sitúa a las empresas sociales en un plano diferente a las empresas del primer sector debido a su propósito, y del tercer sector debido al enfoque en términos como producto y mercado. La transición del tercer sector al cuarto sector se ha identificado en numerosas ocasiones  como una vía para la sostenibilidad real de los servicios prestados desde el ámbito civil a las necesidades sociales y, de hecho, este componente es clave en la mayoría de los enfoques de innovación social.

Ejemplos destacables de empresas sociales son el Centro para la Innovación Social de Toronto que gestiona espacios de trabajo compartido para provocar el cambio social (¿de qué me sonará esto?); Fageda, una empresa catalana que produce y vende productos artesanales alimentarios para resolver necesidades sociales de su comarca; o  la cordobesa Ecoqueremos, que ocupa a personas con diversidad mental a través del reciclaje y venta de aceite usado, con la que tuvimos la suerte de contar en una de nuestra JELLY! (aquí podéis ver el vídeo, a partir de 01:14:00).

Hasta aquí, una incursión en el concepto Empresa Social. Recordad que esperamos vuestros comentarios y ¡hasta la próxima semana!

P.D.: Como no podía ser de otra manera, si quieres saber mucho más de innovación social, no deberías dejar de leer Cerillas en la Oscuridad de Alfonso Carlos Morales, al que no tuvimos el placer de conocer en vida (DEP)